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martes, 2 de abril de 2013

Los gatos egipcios

Los gatos egipcios se dice que fueron los primeros animales domesticados o semi domesticados, de mucha utilidad para el ser humano por su gran capacidad para cazar ratones y víboras. De carácter fuerte y a la vez apacible, a partir de su utilidad se hicieron querer y fueron los grandes guardianes hogareños y espirituales de los egipcios y más adelante de los griegos, que los robaron y así los introdujeron en Grecia, primero como regalo de compañía para las señoras y luego como animal de estimación.

martes, 25 de enero de 2011

Orígenes


Misteriosos gatos, del misterioso Egipto...
Si bien hay diversas teorías, como para casi todo... la más aceptada es que el origen del gato común actual es africano. Pero fue en Egipto, donde el gato comenzó a convivir más con el ser humano. Así que los orígenes del minino como compañero de vida y hasta del traspaso al más allá como creían los egipcios, se los debemos a esta civilización tan sorprendente y repleta de misterios, con sus jeroglíficos, sus momificaciones, sus construcciones llenas de simbolismos místicos. Fue en Egipto donde se domesticó al gato. Si bien, como sabemos bien los que tenemos gatos en casa, nunca se lo domesticó del todo...

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nombres egipcios




Los nombres egipcios son una buena idea si todavía no encontraste un nombre para tu gato. Van algunos a modo de ejemplo:
Femeninos –
Bastet, Maat, Ibis, Isis, Nefertiti, Hathor, Nut, Sejmet.
Masculinos -
Tutankamon, Mau, Amon, Horus, Akenatón, Baal, Ra, Osiris.

martes, 25 de agosto de 2009

El gato en la historia y en la literatura


Desde el momento en que el gato se cruzó a su esquiva manera en el camino del ser humano, su ascenso pareció imparable. En Egipto se le veneró como la amable y bondadosa diosa Bastet, la esposa con cabeza de gato del dios del sol Ra, y se le enterraba en cementerios propios, convertidos en monumentos. En cuanto los mercaderes lo introdujeron en Grecia y Roma y se descubrió su valor como cazador de ratones, comenzó su marcha triunfal por todo el mundo. En todas partes se consideró al gato como algo especial; se admiraba la mezcla de depredador independiente con el carácter dócil y cariñoso. Luego se produjo la caída. Con el florecimiento de las supersticiones hacia el 1200 D.C., la antigua diosa pasó a verse como una criatura maligna. Su carácter inescrutable y misterioso pasó a verse como un defecto. Durante 450 años los gatos fueron torturados y quemados por millones junto con ¨brujas¨ y ¨herejes¨. Pero esta caza despiadada se pagó con un amargo saldo. Ya no había quién pusiera coto a las ratas, que acarreaban la peste en las ciudades medievales. Los perseguidores de gatos también fueron diezmados a su vez.
Pero a comienzos del siglo XVIII volvió a brotar la estima por los gatos. Gracias a los escritores. La fascinación que esta criatura ejerció sobre poetas y pintores no ha remitido desde entonces.
El tintero no se vacía cuando se trata de gatos - escribió un poeta francés, que según sus propias palabras, había sido adoptado como compañero de vida por tres gatos.
Hay que tener el oído de un gato para poder distinguir la voz de una hormiga y la de un bichito de San Antonio - decía otro poeta.